Por: Gustavo Mendoza Lemus

Era algo que no se podía omitir, ni siquiera volteando el rostro. Durante la proyección de la película El Topo (Alejandro Jodorowsky, 1970) el pasado 29 de junio en la Cineteca de Nuevo León pasaron dos cosas curiosas: la asistencia de mucho público y su incomprensión a lo que estaban viendo.

La frase “incomprensión generacional” guarda total sentido a lo que se vivió durante las casi dos horas de proyección de la cinta, pues un público marcado por diferentes generaciones (niños, adolescentes, adultos y ancianos) parecía no entender lo que estaba viendo y su única reacción de salida fue la risa y la burla.

Si bien no hay que generalizar –pues no dudo que algunas personas acudieron a la función a sabiendas de que se encontrarían con una gran ópera del cine conceptual- también tengo que dejar testimonio de que un gran sector de los presentes denotaba incomprensión hacia lo que estaba viendo.

Hago a continuación una breve reseña de las frases y acciones que se vivieron en aquella desafortunada velada nocturna de cine: “¿por qué aparece ese niño desnudito, y en pleno desierto? Pobrecito”, lo decía una mujer como de 40 años en la primera escena de la cinta. “Hay, ¿qué es esto?, ¿por qué pasan esas cochinadas aquí?, se cuestionaba una chica, como de 20 o 25 años, cuando El Topo llega a una hacienda en donde han sido asesinados todos sus trabajadores. Más adelante, cuando el personaje principal se encuentra con el primer Maestro, la risa de la mayoría de los presentes se hizo manifiesta, cómo si la escena tuviera algo de cómico. El colmo fue escuchar una cita tan preciosa como “Nos conoceremos a través de la música” envuelta entre carcajadas y comentarios burlones de unos jóvenes sentados en la fila anterior a la mía.

Cabe resaltar que, durante la proyección del filme, los pasillos de la sala 2  parecían más una pasarela, con la entrada y salida de personas constante donde los primeros, al no encontrar algo de su agrado en la función, la abandonaban inmediatamente para ceder su lugar a otro grupo de curiosos.

A dónde me lleva esto, ¿es realmente necesario alarmarse por una situación como esta?. Hace algunos meses, los diarios capitalinos (El Universal y La Jornada) detallaban oportunamente el mitificador y masivo recibimiento que hicieron los estudiantes de la UNAM a Alejandro Jodorowsky, quien recibió un homenaje por parte de la mejor universidad de México.

En aquella visita fue demostrado el carácter de gurú que guarda Jodorowsky ante una juventud que se dice “culta” o “letrada”; a tal grado llego la recepción que al director chileno se le hacían preguntas referentes a “¿cómo se llega a la felicidad? o ¿Qué es para usted el infierno y el paraíso maestro?, según narró La Jornada.

¿Es preocupante esa dualidad de sensaciones? o simplemente somos dos culturas totalmente distintas. ¿Habrá sido un hecho fortuito que dos formas de pensamiento totalmente distintas –una película de arte y un público acostumbrado a ver cine producido en Hollywood- se hayan topado esa noche?

Esta situación me recordó una escena que viví durante el Fórum Universal de las Culturas, que realmente me pareció incongruente. Antes de que comenzara el segundo concierto de Jaguares, realizado en el estadio de béisbol Acero, se pusieron canciones de Pink Floyd para “ambientar” el inicio del mismo. Incongruentemente, la “chaviza rockera” empezó a abuchear las canciones de Floyd –considerada una de las mejores bandas de todos los tiempos- y pedir el inicio del concierto.

¿Vale la pena alarmarse por esta clase de situaciones? A final de cuentas, El Topo seguirá siendo una obra maestra y los regiomontanos seguiremos siendo los mismos, aunque se nos pretenda vender la idea de que somos la Capital del Conocimiento.

5 Responses to “Cuando “El Topo” fue una burla”

  1. Jaramillo Says:

    Arriba Naty de un burro afearía al Animal

  2. andrea lópez Says:

    mmm de pura casualidad esta proyección fue gratuita?
    eso explicaría dos o tres cosas, la primera, según yo, que más de 10 personas hayan ido a verla

    que vregüenza caray

  3. gustavo mendoza Says:

    Si Andrea, la función fue gratuita dentro del ciclo de entrada gratis que la Cineteca promueve por su décimo aniversario.

    Gracias por leer esto.

  4. Brenda Says:

    jaajjajaja lo mismo paso cuando proyecté la de la montaña sagrada, tambien de jodorvsky, cragadisima de simbolismo y muuuy interesante, no se hicieron esperar los comentarios acerca de la tanguita del protagonista y la señora que traia unas pezoneras tipo niurka, pero bueno asi está la cosa, me decepcioné un poco y de hecho la tuve que suspender ya que las personas que estaban comiendo me lo pidieron con un “yaaa porfavoooor” o ” ya me duele la cabezaa”, jajajaj ¿será de tanto pensar?

  5. Pablo P Says:

    Bueno, hay que aceptar que proyectar la montaña sagrada durante la comida no es el mejor momento. Yo lo hubiera dejado para la hora de la copa.


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