Por Guillermo Jaramillo Torres

Una vez que Alberto Bañuelos-Fournier presentó su obra “Entre la tierra y el cielo” en la Pinacoteca Nuevo León, comentó acerca del proceso que lo llevó a trabajar la piedra, indicando que su trabajo es individual más que de taller.

“Yo pienso que es una cosa personal, es una cosa mía porque normalmente los escultores tienen talleres y ayudantes; yo no, me he acostumbrado a trabajar solo y la verdad no me aguanto ni a mí mismo, así que no aguantaría a nadie a mi lado”.

“Entonces el proceso lo llevo todo, tengo un taller de piedra, voy a cargar la piedra, tengo todo un montón de piedra en el taller de todo el mundo, escojo luego la pieza que quiero para lo que voy a hacer y luego la desbasto, la acabo y hago todo este proceso”.

El proceso de selección de la piedra

Al trabajar con piedras traídas de Italia, Yugoslavia o Zimbabwe indica que más que ver los colores le interesa la forma, por esta razón sólo trabaja con mármol o granito.

“Lo que me interesa es la forma, lo que quiero es que sea un material de un solo color, blanco o negro; me despistaría mucho si utilizara distintos colores porque a lo que voy es a la forma y cuanto más simple sea el color me expreso mejor y no me despista la forma”.

“Según la obra que quiera hacer, hago antes una maqueta en escayola, en pequeño; hago unas cinco maquetas y luego elijo una y de las cientos de maquetas que tengo en el estudio he hecho sólo unas 300. Primero hago una maqueta y si me gusta elijo el material que quiero, ya sea blanco o negro, mármol o granito, cada obra tiene una piedra o cada piedra tiene una obra”.

Deseo de exponer en México

Bañuelos-Fournier comenta que el traer a México esta exposición le ha brindado una gran satisfacción, ya que le ha permitido conocer más a fondo el territorio nacional y su gente, y comenta que ciudades coloniales como Zacatecas, Querétaro o Guanajuato le han sido muy atractivas.

“En un momento determinado decidimos traerla a México, para mí es un placer, he venido tantas veces a México, tengo tantos amigos que es un placer estar aquí. Vino (la exposición) en el 2006 y calculamos que iba a estar un año pero ya lleva dos y ha tenido mucho éxito.”.

“Para mí ha sido cumplir un deseo el conocer México, ya que no conocía Guanajuato, Zacatecas o Querétaro, ciudades que son patrimonio de la humanidad y maravillosas. Ha sido un placer conocer a México y pasearlo, conocer a sus gentes, porque normalmente el Distrito Federal es demasiada ciudad, pero las otras ciudades son mucho más humanas”.

Un licenciado en Ciencias Políticas y Sociología

Estudiado en política y sociología, el ibero indica que estas materias le han servido de mucho al momento de expresarse artísticamente, ya que es necesario “amueblarse” la cabeza para trabajar con arte.

“Fue un negocio que hice yo con mi padre, vengo de una familia en donde todos son cirujanos o médicos y yo tenía que ser médico también, entonces al final negocié un par de carreras para que al final hiciera esta otra que es la que quería y me vino muy bien porque pienso que si alguien quiere ser pintor o escultor le diría que no fuera a Bellas Artes sino que estudie Filosofía o Sociología porque al final el arte, que lo dijo Leonardo Da Vinci hace 500 años, es cosa mental, lo que tienes que hacer es amueblarte la cabeza para poder hacer algo porque si no el oficio se aprende rápido, labrar una piedra que es una cosa muy sencilla, o pintar que es complicado pero se aprende, pero lo importante es saber lo que tienes que decir”.

Sin duda alguna considera que lo estudiado se ve reflejado en sus obras, ya que señala que de la semiótica ha estado utilizando la teoría de la deconstrucción que viene del filósofo Jaques Derrida, consistiendo en tener grandes bloques de piedra y quitar elementos y reconstruir, lo cual viene de sus estudios de las Ciencias Políticas.

“Al final uno es el resultado de lo que está estudiado, de con quien vive, de lo que come y de lo que hace, por eso veo muy importante que la gente ya sea estudie filosofía o leyese”.

Subraya que en ocasiones el artista se olvida del pueblo, sin embargo si cuenta con tacto o si se cuenta con estudios eso está ahí, lo cual al final brota.

Bromeando indica que su carrera artística comenzó muy tarde, ya que si ha hecho 300 esculturas sin embargo la primera la comenzó a los 32 años. Es así como se dio cuenta de que no tenía que esforzarse en reflejar lo que era, sino que esto sale solo.

Asegura que a lo artistas plásticos primeramente les llama la atención la pintura por ser más sencilla de realizar, pero con el tiempo se va haciendo el artista de un taller para trabajar sus obras.

“Yo siempre quise ser escultor, lo que pasa es que el proceso intelectual me era más fácil con la pintura. Al final el proceso tiene que ser intelectual lo que vale, si no luego no se sustenta”.

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