Por: Gustavo Mendoza Lemus

¿Qué esta pasando en la ciudad, que un museo como el MARCO tiene que solicitar ‘propina’ a sus visitantes para seguir con sus servicios educativos? ¿Qué no le son suficientes los 8 millones que el gobierno del Estado –a través del Conarte- le dan cada año? Ni digamos ser el ‘campo de golf’ de la familia Zambrano. Algo esta pasando.

Nos sorprendió –y esa es la expresión correcta- apreciar que una especie de ánfora recaudatoria nos recibiera a la entrada del recorrido por el museo, con una frase que decía lo siguiente: “Con tu aportación voluntaria contribuyes al desarrollo de los programas educativos del Museo”.

¿O sea, MARCO le esta pidiendo a los visitantes un donativo para seguir ofreciendo sus talleres? Vaya, eso si que es una mala noticia. Bueno, nos dicen que esa especie de ánfora lleva ya cinco meses colocada algo que, la verdad, nadie habíamos notado.

Pero dos billetes de 20 pesos, uno de 50 y algunas monedas regadas nos confirmaban la existencia de la petición y, lo peor de todo, de algunos incautos que arriesgaron su regreso en el camión o la posibilidad de comprar algún refrigerio  por darle dinero a un museo que es subsidiado por CEMEX.

¿Cuáles son los programas educativos del MARCO?

En verdad, de no ser por los altos precios, la oferta educativa que nos ofrece el museo es digna de reconocerse. Por ejemplo, los Talleres de Verano están dirigidos para los amantes de la pintura, el dibujo, la fotografía y las percusiones, y por cada uno se le cobra al interesado la mínima cantidad de 1,600 pesos. Cabe aclarar que ninguno de estos cursos ofrece materiales o, en su caso, el instrumento o la cámara fotográfica.
La mayoría de los talleres de cualquier institución educativa ofrecen los materiales, sea cual sea la institución, pero en el MARCO parece ser una excepción.

También está el campamento “Ciudad y paisaje transformado por el arte”, especialmente dirigido a niños y que, como lo dice su nombre, busca enseñar a los pequeños como desarrollar una urbe más sensible y menos agresiva. Eso esta bien. Por cada niño que quiera asistir al ‘campamento’ las 4 semanas que éste dura se cobrarán la cantidad de 4,250 pesos. Aquí si se incluyen los materiales.

En ninguno de los dos casos se maneja la posibilidad de una beca, entonces ¿en qué esta faltando dinero?

Podríamos averiguarlo consultando el presupuesto y el listado de ingresos y egresos del museo mediante el recurso de transparencia, sólo que por ser una institución privada, no se le puede ‘exigir’ que lo haga a través de su portal electrónico. Así, nos sigue dando curiosidad el por qué MARCO le pide dinero a sus visitantes.

Una de las quejas vitalicias de los Vocales del Consejo para la Cultura y las Artes del Estado son los  8 millones de pesos que se le otorgan al museo cada año. Esta cifra es más de la que otorga el propio Conarte a sus jóvenes creadores, por citar un ejemplo.

La queja, retomando el tema, radica en dos situaciones. Primero, es claro que el MARCO jamás ha prestado sus salas a algún artista local –salvo Julio Galán, pero esa es otra historia.

Segundo, alguien me ha comentado en más de una ocasión que esos 8 millones de pesos que les da el Estado cada año sirven para costear los recibos de llamadas telefónicas, el costo de materiales de oficina e, incluso, para algunos lujitos de trabajadores, pero no me hagan caso.

Sin duda, no podemos dejar de lado las costosas exposiciones que el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey nos regaló el año pasado. Frida y Julio Galán se convirtieron en pomposas credenciales del museo de cara al Fórum Universal de las Culturas, ni se diga la Epopeya Mural de Diego Rivera que nos recibió en el 2008.

Por ahí alguien me comentó que el señor Zambrano está perdiendo mucho dinero con eso de la nacionalización a su planta de CEMEX Venezuela que hizo el siempre mal nombrado presidente Hugo Chávez. ¿Será?

También dicen que ese dinero es para costear los regalos que hacen, año tras año, en las posadas dedicadas a los reporteros. Ojalá que no.

Lo que si es que con los 50 pesos que cobra por entrar a ver sus exposiciones, no me quedan ganas de ofrecerle mi feriecita a la ánfora de madera que nos recibe cordialmente, al lado del eterno vigilante cara de pocos amigos. Lo siento.

(Foto: José Juan Zapata Pacheco)

3 Responses to “Frida y Diego endeudan al MARCO”

  1. Jaramillo Says:

    ¿La vigilancia del MARCO nos tiene miedo?

    A buscar esa nota…
    llama a…
    entrevist a…
    diles que no nos dejaron pasar…
    dicen que ya se acabó el evento

  2. Pablo Pérez Says:

    El compañero Jaramillo acaba de hacer un minicuento de realismo trágico. Cualquier parecido con la realidad…


  3. aproposito de que frida y marco no se?¿que? las necesidades de dinero en esta ciudad,son tantas que hasta yo contribui a la vienvenide del forum¡?¡? pos sin querer queriendo,se puso en esena el monologo de frida, en marco,y me pidieron prestado un huipil que yo estava vendiendo$$$y con la promesa de que luego me lo pagavan ,y con mi nesecidad lo preste, y ya save lo que pasa cuando presta algo,lo bueno que lo recupere!!!saluditos lissete, la actris.


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