Arrepentimiento tardío

July 22, 2008

Pablo P

Al finalizar la Jornada Mundial de la Juventud la nota repetida alrededor del mundo es aquella que recoge las palabras del Papa Benedicto XVI, según las cuales se muestra avergonzado por las acciones de los curas pederastas, pide perdón a las víctimas en nombre de la Iglesia Católica y declara que  “es una prioridad urgente promover un ambiente seguro y sano, especialmente para los jóvenes”.  

Pero las palabras del pontífice llegan tarde, muy tarde y totalmente faltas de credibilidad, pues no se debe olvidar que precisamente él fungió durante muchos años como prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, nombre muy light que se usa para no decir “El Santo Oficio” o ya de plano “La Inquisición”, de la cual todavía siguen sin pedir muchas disculpas los señores de las sotanas. En esos años al frente de la Congregación de seguro en más de un momento Ratzinger se encontró sobre su escritorio molestas cartas que le pedían la ayuda de la Iglesia en casos de pederastia clerical, pero como esos asuntos no le ayudan a uno a subir de escalafón en el Vaticano, o tal vez si, pero manteniendolos en lo obscurito, nunca se hizo nada de lo que el mismo con falsa santidad predica hoy: “las víctimas deben recibir compasión y cuidado, los responsables de tales males deben ser llevados ante la justicia”.  

Así se las gasta en su sermón quien de joven formó parte del ejército hitleriano (Se justifica diciendo que era obligatorio participar, mientras recordamos a infinidad de “santos” más jóvenes que el que murieron defendiendo su fe ante ejércitos menos criticables) ante los jóvenes que sin duda están ansiosos de que termine para aprovechar el jugoso descuento que ofrecen los prostíbulos más elegantes de Sidney.  Mientras, la Iglesia Católica hace agua ante el empuje de Evangelistas y otras sectas, esto en gran medida gracias a las actitudes de gente como Benedicto y el mismo Juan Pablo, que al más puro estilo del medioevo promueven una iglesia exclusiva para ricos, olvidando a los grandes bastiones de la fe cristiana que precisamente se encuentran en América Latina o África, zonas de miseria e ignorancia donde el grueso del pueblo sigue creyendo y aportando. Esto a diferencia de la Europa Católica con la que sueña Ratzinger, en la cual la mayoría de la población de los países que tradicionalmente seguían la guía espiritual del Vaticano (Francia, España o Alemania, por ejemplo) se confiesa abiertamente agnóstica y las grandes catedrales son más atracción turística que lugar de culto. 

Pero el poder del Vaticano, dirigido por ancianos reaccionarios, no quiere darse cuenta de lo que sucede en el mundo, se opone a los que ven en la fe la esperanza del pueblo, y de sobremanera a quienes con las palabras de Cristo le hablan a los pobres de justicia. Así se le olvida a los vetustos vaticanos nombres como los del salvadoreño  Arnulfo Romero, Helder Cámara (El obispo “rojo” del Brasil), el mismo Tatik Samuel Ruiz (Que mucho más le vale el título que le pusieron sus fieles chiapanecos), el padre Lona, el Padre Vera y muchos más. Las llamadas  “teologías de la liberación”  le dan miedo a Ratzinger, como le dió a Wojtila, aquel que todos querían ver como el papa humano y bondadoso y que sin embargo se negó a nombrar santo al padre Arnulfo Romero a pesar de que tuvo muerte de martir al ser asesinado por un francotirador mientras oficiaba misa. El mismo “Papa Viajero” que santificó a más individuos en la historia (más de 500) incluidos algunos tan ilustres como Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, que sí tiene méritos a los ojos del purpurado, sin duda por frases como: “ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas”, y tuvo una santificación “fast track” a tan solo 27 años de su fallecimiento. 

Esa es la Iglesia Católica que organiza actividades como la Jornada Mundial de la Juventud. Por suerte hay hombres enteros a quienes admirar a pesar de la sotana y el alzacuellos, como los mencionados Ruiz y Vera. Y hombres listos que intuyen que todo es una gran broma, como los dueños de los prostibulos australianos.

One Response to “Arrepentimiento tardío”

  1. Tramontana Says:

    Nada cambia ni cambiará en la iglesia católica.


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